La pasión en la literatura de Marilina Rébora

foto11Se denomina pasión la actitud adoptada por la personalidad, en la que se inspira unitariamente toda la conducta y que tiene caracteres estables y constitutivos. En este sentido, la pasión es un mecanismo emotivo muy complejo, que se caracteriza por la atracción y repulsa hacia ciertos objetos, de modo que se buscan determinados estados afectivos y sentimentales, a la vez que se rehúyen otros1.
“El ser humano es capaz de reír, de llorar, de saber que morirá y de amar apasionadamente. A tal punto esa capacidad lo define, que el amor, como la muerte, es parte de la esencia misma de la literatura universal. No hay canto épico, obra de poeta contemporáneo, novela, colección de cuentos de cualquier época o cultura donde el amor apasionado no se apodere al menos de una parte del texto.” Así se expresan Shua y Steimberg2 en el prólogo de Antología del amor apasionado. Allí citan como ejemplos de pasión en las letras -entre otros- el Soneto XVIII de William Shakespeare; El cantar de los cantares, de la Biblia de Jerusalén ; Odio y amo, poema de Catulo; Otra estirpe, poema de Delmira Agustini; El Pescador y su Alma, cuento de Oscar Wilde; Los restos del día, de Kazuo Ishiguro; Quinta Jornada, novela sexta del Decamerón de Giovanni Boccaccio; María, de Jorge Isaacs; Berenice, cuento de Edgar Allan Poe; La educación sentimental, de Gustave Flaubert; Lolita, de Vladimir Nabokov; El amigo de la muerte, de Pedro de Alarcón; La vida está en otra parte, de Milan Kundera.
Otros ejemplos -no mencionados por esas autoras- están dados por Hamlet y Romeo y Julieta, de Shakespeare; La Divina Comedia, de Dante Alighieri; Eugenio Onieguin, de Pushkin; Del amor y Armancia, de Stendahl; Zibaldone dei pensieri, de Leopardi; Hyperion, de Hölderlin; Atala, de Chateaubriand; Ultimas cartas de Jacobo Ortis, de Foscolo; Penthesilea, de von Kleist; Oda a una urna griega, de Keats; Las flores del mal, de Baudelaire.

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